Hoy en día, padres, profesores y otros adultos de confianza son muy conscientes de cómo la tecnología puede captar la atención y el interés de niños y adolescentes. Según datos recientes de la Universidad de Stanford, 90% de los jóvenes tienen un smartphone a los 14 años, y la mayoría lo tiene a los 12 años. El acceso a las redes sociales se produce poco después, con 56% de jóvenes que crean su primera cuenta a los 12,5 años. Los jóvenes tienen acceso a Internet más temprano que nunca, pero ¿tienen los conocimientos necesarios para utilizarlo de forma responsable?
Si pregunta a un profesor de 6º curso o a un director de un centro de secundaria por uno de los mayores problemas a los que se enfrentan, es probable que mencionen los mensajes de texto en grupo o las publicaciones en redes sociales en las que los alumnos comparten fotos y comentarios hirientes o inapropiados, o utilizan plataformas para avergonzar y excluir a otros. Si usted es padre de un preadolescente o un adolescente, es posible que alguna de estas situaciones le resulte familiar:
- Un grupo de amigos crea un nuevo chat y deja intencionadamente fuera a una persona, para luego hablar de información personal sobre esa persona.
- Tras un desacuerdo, un alumno publica un comentario malintencionado sobre un profesor o compañero en un chat de grupo, y empieza a circular por todo el curso.
- Los amigos de un chat de grupo presionan a un alumno para que comparta una foto privada o revele un secreto contado en confianza.
- Alguien reenvía una captura de pantalla de una conversación privada a un chat de grupo más grande para crear drama.
Situaciones como estas dejan claro que los jóvenes necesitan más apoyo para aprender a enviar mensajes y utilizar las redes sociales de forma responsable. Dado que sus cerebros aún están en desarrollo -sobre todo el lóbulo frontal, que contribuye a la toma de decisiones y al control de los impulsos-, muchos jóvenes se benefician de unas directrices claras y sencillas que puedan seguir antes de enviar o publicar mensajes.
Una estrategia útil es la LISTO marco. Anime a su hijo a hacerse estas cinco preguntas antes de pulsar “enviar” o “publicar”.”
R: Razones para publicar
¿Tengo una buena razón para publicar esto?
E: Consentimiento de todos
¿Tengo permiso de todos los implicados para compartir esto?
A: Apropiado para todos
¿Sería apropiado que lo viera todo el mundo?
D: ¿Esto me perjudica a mí o a alguien más?
¿Podría este mensaje avergonzar, dañar o molestar a alguien, incluyéndome a mí?
Y: No hay vuelta atrás
¿Comprendo que una vez publicado algo, puede ser compartido y ya no está bajo mi control?
Repase estos pasos con su hijo y hablen juntos de lo que constituye una buena razón para enviar o publicar un mensaje. Asegúrese de que entienden lo que significa el consentimiento en el mundo digital. Hable de cómo los mensajes y las publicaciones en las redes sociales pueden herir involuntariamente a otras personas, incluso cuando esa no era la intención original. Recuérdales que si sus respuestas sinceras sugieren que alguien podría resultar herido, es mejor no publicar nada.
Sinceramente, el LISTO es un buen recordatorio para que todos -adolescentes y adultos por igual- se paren a pensar antes de publicar en Internet.
Co escrito por: Katie Gallagher, Directora de Educación y Betty Barsley-Marra, Educadora Sanitaria
